Las dos niñas más tímidas del colegio

La conozco desde pequeña. Las dos éramos las más tímidas del colegio. Creo que eso nos unió desde el principio: esa forma de observar el mundo antes de lanzarse a él, de escuchar antes de hablar, de sentir antes de actuar.

Nos hicimos amigas y nunca hemos dejado de serlo. Primaria, secundaria, toda la etapa del colegio juntas. Y hay algo que siempre le dio un toque especial a nuestra amistad: las dos cumplimos años en mayo. Ella el 4, yo el 10. Seis días de diferencia. Eso significaba que cada año, cuando llegaba mayo, había doble motivo para celebrar, para estar juntas, para recordar cuánto tiempo llevábamos acompañándonos.

Hoy, al escribir sobre ella, pienso en esa niña tímida del Colegio Americano y no puedo evitar sonreír. Porque lo que construyó, lo que es hoy, no tiene nada de pequeño.

Magna Cum Laude y La Fototeca, el mismo año

María Mercedes Zúñiga de la Cerda es de las personas que, cuando se comprometen con algo, lo hacen de verdad. En 2012 se graduó de Psicología Clínica en la Universidad Francisco Marroquín con distinción Magna Cum Laude. Ese mismo año completó el Diplomado en Fotografía y Gestión de Proyectos en La Fototeca, la escuela fundada en 2009 por Clara de Tezanos y Juan José Estrada, dos fotógrafos guatemaltecos que construyeron la plataforma más importante del país para la fotografía contemporánea.

Dos diplomas, el mismo año, con la misma entrega. Así es la Meches.

Creo que no es casualidad que psicología y fotografía coincidieran en ella. Las dos vocaciones comparten un mismo propósito: el interés genuino en el ser humano, en lo que guarda, en lo que revela, en los espacios que habita y los objetos que atesora.

Ese mismo año participó en su primera exposición: "Student Corridor" en el Festival GuatePhoto. Empezó con el pie derecho.

En los años siguientes no paró. Entre 2011 y 2015 tomó talleres con algunos de los fotógrafos más relevantes que pasaron por La Fototeca: Clara de Tezanos, Juan José Estrada, Luis González Palma, Alejandro Cartagena, Arno Rafael Minkkinen, entre otros. En 2014 completó el Programa Nueva Generación, el siguiente nivel de formación artística de esa escuela.

Foto: La Fototeca via Facebook

Espacios que cuentan historias

Lo que distingue el trabajo artístico de Mercedes es esto: no le interesa retratar a las personas en primer plano. Le interesan los espacios que las personas dejan atrás.

"Me interesa explorar la relación del ser humano con su entorno", escribe en su declaración de artista. "Considero que el espacio que habitamos relata nuestra historia, nuestras raíces e identidad. Busco entornos vacíos que relaten la presencia y la ausencia, el pasado y el presente."

Esa filosofía se observa en series fotográficas con nombre propio: Raíces (2012), donde comenzó a explorar los hogares de su familia; Catorce Setenta (2014), una mirada a los interiores domésticos cargados de historia; Guardianes (2014), objetos que custodian la memoria familiar; y más tarde Paradoja y trabajos que profundizan en la naturaleza y los espacios exteriores.

"Al explorar los hogares de mi familia cercana", explica, "logro comprender quién soy, de dónde vengo y a dónde voy."

Cuando leí eso, pensé: así es exactamente ella. Siempre buscando entender las raíces, la identidad, lo que queda después de los momentos.

Guardianes
(2014)

Catorce Sesenta
(2014)

Sin Título
(2015)

De Guatemala para el mundo

En 2013, el trabajo de Mercedes llegó al otro lado del mundo. Participó en el Pingyao International Photography Festival en China, uno de los festivales de fotografía más importantes de Asia. Para una artista guatemalteca en plena formación, ese salto significaba que su mirada, construida desde los hogares y los objetos de su tierra, tenía algo que decir en un foro global.

Su trabajo también llegó a Francia, y aparece publicado en dos libros editados por La Fototeca: Imagen Regeneración (2014) y Prisma (2015). En Guatemala, sus exposiciones en el Festival GuatePhoto en 2012 y 2015 la fueron consolidando como una voz artística consistente y con identidad propia. Y en 2023, su trabajo llegó a la Galería Momentos, sumando un nuevo capítulo a una trayectoria que no muestra señales de detenerse.

Cada muestra, una pieza más de una conversación artística que ella lleva adelante con disciplina y constancia.

La piñata que lo cambió todo

Y sin embargo, fue un cumpleaños infantil lo que terminó de definir su camino.

Mientras ejercía psicología en un colegio, acompañando a niñas, recibió la llamada de una amiga que necesitaba ayuda documentando una piñata. Fue ese día, disparando en medio del caos colorido y feliz de un cumpleaños guatemalteco, que Mercedes entendió con precisión lo que quería hacer con su vida.

Renunció a su práctica psicológica. Se lanzó a la fotografía de familias de lleno.

"No he parado desde entonces", dice. "Y mientras más fotos tomo, más me doy cuenta de lo mucho que me falta por ver y documentar."

Su enfoque es claro: capturar los momentos de la vida de forma espontánea y natural, para que sean un recuerdo especial. No poses estudiadas, no escenas construidas. La vida tal como sucede, con toda su imperfección y toda su belleza.

Lo que la psicología dejó en la cámara

Hay algo en Mercedes que no se explica solo por la técnica o los años de práctica. Y ella misma lo sabe.

"La psicología me sirve para tener más empatía con mis clientes", dice, "especialmente con los niños."

Conozco a Mercedes desde que éramos niñas, y puedo decirlo con certeza: su forma de fotografiar es tan genuina como ella. Siempre fue así, observadora, paciente, con una sensibilidad especial para leer a las personas sin hacerlas sentir observadas. Eso no viene solo de los talleres ni de los festivales. Viene de años de formación en psicología clínica, de escuchar personas, de crear confianza antes de abrir la boca.

Sus clientes lo sienten desde los primeros minutos. "Con ella todo se da de manera natural; te hace sentir cómodo y acompañado, y eso se refleja en cada imagen", describe una de las personas que ha trabajado con ella. Otra lo resume perfecto: "Sus fotos no son solo lindas, son recuerdos llenos de alma."

Mercedes no abandonó su primera vocación. La llevó consigo y la convirtió en su herramienta más poderosa.

Una amiga, una artista, un orgullo

Más de 13 años después de esa tarde en Antigua con la cámara prestada, Mercedes sigue trabajando desde Ciudad de Guatemala. Sigue fotografiando familias, bebés, bautizos, momentos cotidianos que las personas quieren guardar para siempre. Sigue desarrollando proyectos artísticos. Sigue aprendiendo.

Lo que empezó con un click de curiosidad se convirtió en exposiciones en tres continentes, dos libros publicados, y una carrera construida sobre una convicción que reconozco bien, porque la he visto en ella toda la vida: que los momentos importan, que merecen ser guardados con honestidad, y que detrás de cada foto hay una responsabilidad enorme.

Me da mucho orgullo ver todo lo que ha construido. La niña tímida del Colegio Americano que cumple años en mayo, igual que yo, resultó ser una artista que lleva la historia de Guatemala en cada imagen que toma.

"Estoy aquí, lista para acompañarte y ser la testigo silenciosa de tus instantes más sagrados", dice Mercedes. "Transformándolos en un legado emocional que perdurará para siempre."

Eso es exactamente lo que hace. Y lo hace desde siempre.

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